La influenza porcina (o como le dice la novia de Chucky: A-H-L-N-L), o simplemente “la influencia” (sic. influencia) está de regreso. Ésto es biológicamente inevitable, porque cuando un virus muta y se adapta a un nuevo huésped, prosigue su ciclo por innumerables generaciones mientras aguarda la oportunidad de manifestarse en un brote más extenso. ¡Ay, qué miedo!

Sin embargo, como lo dijo hace algunos día el Secretario de Salud de México José Ángel Córdova Villalobos, este virus es benigno. Traducción: no es mortal, es curable si se detecta a tiempo y si es tratado adecuadamente. Las cifras le dan la razón: al día de hoy en México ha habido solamente 21,264 casos y 215 muertes. El alcohol o las balas son más mortales que nuestro pequeño amiguito microorgánico.

Aún así, a nadie le gusta enfermarse (a menos que seas masoquista o sufras el síndrome de Münchaussen). Así es que, por tu bienestar (y por higiene básica, por el amor de Dios) cuando llegues a casa/escuela/trabajo lávate las manos. Y si hace frío, tápate. De esta manera evitarás que te dé influenza, además de gripe, tos, catarro, neumonía, pulmonía, etc.

Y si conoces a alguien que tiene pánico debido a la nueva ola de influenzosos que se avecina, haz que vea la película “El aviador” de Martin Scorsese. ¿La razón?

La película de Martin Scorsese empieza con el pequeño Howard, de unos cuatro años de edad, siendo bañado por su madre.

Mientras lo baña, le dice algo como: “Pobre bebé, no estás a salvo”. Y le informa que existen los virus y las bacterias, criaturas invisibles que pueden matarlo. Luego lo enseña a deletrear la palabra “cuarentena”.

La escena se queda tatuada en la mente del niño, y años después se manifiesta como una de las causas de su trastorno obsesivo-compulsivo.

[...] La ansiedad que traemos todos, a causa de la emergencia sanitaria de la influenza porcina, la sienten todos los días de su vida quienes padecen lo que padecía Howard Hughes.

[...] La influeza porcina existe, no es producto de la mente de nadie, ni un complot maestro para acabar con nada.

Pero tampoco podemos vivir poseídos por el miedo. No quiero decir que no tomemos precauciones (lavarse las manos es muy recomendable, mientras no sangren, y usar el tapabocas en el metro o pesero, también) pero el miedo fuera de control puede ser muy destructivo.

¿Quieren aprender a dominar el miedo? Hagan como los viajeros del Tíbet, según nos cuenta Sergio Zurita:

[El aviador vs los ladrones del Tíbet]

Finalmente, les dejo EL PRIMER ringtone de la influenza que hubo en la vida, creado el viernes 24 de abril de 2009, un poco antes de las 6pm. Éste audio NO es una cumbia, así es que ¡fuera, nacos!

[El ringtone de la influenza, de "El Weso"]